Un día 23, ya cuando me había despedido de la gente que mas quiero allá en mi país, comenzaba mi viaje, arribaba el avión con destino a Colombia, en el avión iba pensando en aquellos que ya quedaban atrás y en la distancia, ellos ya me extrañaban, yo solo los recordaba y pensaba en ellos.
El viaje fue largo, pero corto a la vez, un dolor de cabeza se apoderaba de mi, y ya cuando llegábamos a la primera parada; la capital de Colombia, Bogotá, ya no estaba en mi país, ya me había ido, y estaba en el aeropuerto, donde pasaría mi primera noche fuera de mi hogar, fue una noche fría, y extraña, logre cerrar mis ojos, cuando desperté arreglaba mis cosas y me tomaba un café, el típico café de Colombia, Juan Valdez, muy famoso acá en esta ciudad, junto con una dulce donuts y no estaba sola , estaba con mis dos compañeras de mi pais, ya era todo un poco mas fácil, ellas tomaban café junto a mi, conversábamos y reíamos.
Ya era el momento de ir a dejar las maletas, e ir a ver el lugar del embarque, finalmente me esperaba la ciudad de Santa Marta, ultimo destino. Subíamos a la avión, por fin tocaba ventana, miraria el cielo, lo miraba mientras ya despegaba, y ya cuando estábamos a metros de altura, todo era distinto, estaba literalmente en las nubes, y ese cielo azul que a ratos se tapaba por algodones blancos, y esa tierra que ya era pequeña desde arriba, todo era miniatura.
Cerraba mis ojos y el viaje ya terminaba, fue corto, y cuando toque la tierra de santa marta, un calor me asusta, casi me quitaba la respiración, ya extrañaba el frio de mi Chile, tomábamos el taxi con destino a la universidad del magdalena, ya todo era distinto, bienvenida a Santa Marta...
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