martes, 31 de julio de 2012

31 de Julio, lluvia

A las 6 de la mañana abro mis ojos, el calor ya empieza a recorrer mi cuerpo, vuelvo a dormir, es muy temprano para levantarme, luego son las 8 de la mañana, sigue siendo temprano, duermo de nuevo y ya me dan las 8:30 y el calor me despierta nuevamente, salgo de la cama y enciendo mi ventilador, acá se llama abanico, y comienza a girar ese aire que a ratos es un poco cálida y no fría.

 Han pasado 8 días desde que llegue a Santa Marta, he conocido un poco la ciudad, pero aun no me acostumbro, solo falta acostumbrarme  al calor gigante que hay acá, a lo demás ya me he acostumbrado bastante, la comida, la gente, las costumbres, etc.

Ahora ya pasado el medio día, la lluvia cae sobre esta ciudad, pero el calor sigue aquí, es una alegría que llueva, amo la lluvia acá en santa marta, he aprendido a valorar lo que no valoraba allá en Chile, el agua para beber y el agua que cae sobre mi cuerpo, el cielo nublado, con el sol escondido, pero alumbrando de alguna parte, porque el calor sigue las 24 horas del dia, esta muy húmedo, demasiado...

27, 28, 29 Julio, conociendo

Ya conocía a dos mexicanos, con los cuales fuimos a la playa, la primera que conozco acá en santa marta, se llamaba playa bahía, y ya me gustaba, comprábamos cosas por su alrededor, y luego mis pies me pedían acariciar esa agua que luego me refrescaba.

 Santa Marta estaba de aniversario cumplía 487 años, y la gente ya celebrara al llegar la noche, bailaban y hacían concursos, era todo alegría, la gente es alegre.

En la noche conocía a una niña francesa que llegaba hace poco, y ya estábamos listas para salir a rumbear (en Chile se dice carretear"), la invitamos y nos dijo que iba con nosotras.Luego ya en el lugar de encuentro, conocíamos a gente colombiana, muy alegres, muy simpáticos, agradables, y yo bailaba música vallenato, mis pies seguían el ritmo de esa música, la noche era corta y ya a las 3 am cerraban los locales nocturnos, cogíamos un taxi y ya en la cama estaba , cansada y durmiendo.

25, 26 de Julio noche, mañana y tarde

Ya era otro día, ya estaba en mi habitación nueva, la que me acogerá por cuatro meses, la compartía con Jocelyn mi compañera de Chile, la cama me esperaba, se veía agradable, al lado había un ventilador, prendido ya estaba, porque ya el calor me pedía apretar el botón de encendido, y eso que ya era tarde, ya era de noche, me dormía, y pensaba en mi familia. 

A la mañana siguiente asistía a reunión  en la universidad, cada dia habían reuniones para saber como iba hacer el proceso de práctica acá en este país, paciencia.Por la tarde trataba de buscar internet para comunicarme con mis seres queridos, la encontraba y que alegría poder decirles lo bien que estaba, ellos sonreían, y la hora avanzaba rápido cada vez que hablaba con ellos.

Y se iba el día...

23 y 24 de julio, despegando

Un día 23, ya cuando me había despedido de la gente que mas quiero allá en mi país, comenzaba mi viaje, arribaba el avión con destino a Colombia, en el avión iba pensando en aquellos que ya quedaban atrás y en la distancia, ellos ya me extrañaban, yo solo los recordaba y pensaba en ellos.

El viaje fue largo, pero corto a la vez, un dolor de cabeza se apoderaba de mi, y ya cuando llegábamos a la primera parada; la capital de Colombia, Bogotá, ya no estaba en mi país, ya me había ido, y estaba en el aeropuerto, donde pasaría mi primera noche fuera de mi hogar, fue una noche fría, y extraña, logre cerrar mis ojos, cuando desperté arreglaba mis cosas y me tomaba un café, el típico café de Colombia, Juan Valdez, muy famoso acá en esta ciudad, junto con una dulce donuts y no estaba sola , estaba con mis dos compañeras de mi pais, ya era todo un poco mas fácil, ellas tomaban café junto a mi, conversábamos y reíamos.

Ya era el momento de ir a dejar las maletas,  e ir a ver el lugar del embarque, finalmente me esperaba la  ciudad de Santa Marta, ultimo destino. Subíamos a la avión, por fin tocaba ventana, miraria el cielo, lo miraba mientras ya despegaba, y ya cuando estábamos a metros de altura, todo era distinto, estaba literalmente en las nubes, y ese cielo azul que a ratos se tapaba por algodones blancos, y esa tierra que ya era pequeña desde arriba, todo era miniatura.

Cerraba mis ojos y el viaje ya terminaba, fue corto, y cuando toque la tierra de santa marta, un calor me asusta, casi me quitaba la respiración, ya extrañaba el frio de mi Chile, tomábamos el  taxi  con destino a la universidad del magdalena, ya todo era distinto, bienvenida a Santa Marta...